viernes, 9 de enero de 2009

Arte

Arte
Cáceres es un conglomerado de edificios de indudable valor histórico-artístico.
Sin duda el vestigio más importante de la antigüedad es la Cueva de Maltravieso, hoy en día se encuentra en pleno casco urbano, en la zona del Calerizo. En esta cueva encontramos pinturas neolíticas, manos en negativo de un color rojo intenso, alineación de puntos negruzcos superpuestos a las manos, una cabeza de ciervo y tres símbolos trianguliformes, todo pintado en color rojo; otros dibujos serpentiformes y otros de curvas concéntricas de hace más de 20.000 años. Es una pena que, con el abandono y las masivas visitas que sufrió en el pasado, han aconsejado cerrarla para evitar el incremento del deterioro, en la actualidad no se puede visitar.
Del pasado romano de Cáceres, apenas sí nos quedan vestigios visibles, en el lado oriental de la muralla está el Arco del Cristo, es la única puerta romana que se conserva de la colonia, se ha datado en el siglo I. También tenemos diversos restos de los cimientos de las murallas datados en el siglo III. Algunas estatuas de las que la más importante es el genio andrógino de la abundancia, que durante mucho tiempo estuvo en la plaza mayor y que actualmente se conserva en el Museo Arqueológico Provincial (Casa de las Veletas). Y finalmente también se conservan abundantes inscripciones, algunas todavía se encuentran empotradas en las fachadas de las casas de la parte antigua, pero la colección más importante se preserva en el museo.
Las murallas romanas fueron reconstruidas en la Edad Media por los almohades, los cuales añadieron más torres defensivas en el perímetro y construyeron la alcazaba (en el lugar ocupado hoy en día por la Casa de la Veletas, actual Museo Arqueológico Provincial), de la que se conserva en sus sótanos el aljibe. También tenemos una muestra de su arquitectura en una casa almohade.
Arco del Cristo o Puerta del Río

La única de la puertas romanas que de la muralla cacereña se mantienen en pie, la cuesta por la que a él se accede desciende hasta la vaguada de la Ribera.
Data del siglo I, se le conocía por puerta del río, pues la cuesta por la que a él se accede desciende hasta la vaguada de la Ribera, una breve corriente que, nacida en Fuente del Rey, engendra un rosario de huertas. Su nombre actual viene dado por la imagen que se encuentra depositada en una hornacina en la parte que da al adarve.
Tal vez, su situación en un rincón apartado, sea la causa de que este monumento se conserve para la posteridad, no corriendo la misma suerte que los demás de la muralla romana.

Genio de la Abundancia

En la izquierda nos encontramos con la estatua original, se puede contemplar en el Museo Provincial de Cáceres.
En la derecha vemos una copia que se encuentra en el Foro de los Balbos, al lado del ayuntamiento de la ciudad, en el lugar en el que se encontraba expuesta la estatua original durante años.
Esta escultura romana, durante años, coronó la torre de Bujaco, Durante mucho tiempo se creyó que era la representación de la diosa Ceres.
La escultura está realizada en mármol y no está labrada por la parte posterior, pareciendo que se concibió para ser expuesta en una hornacina.
La falta de rasgos femeninos en su anatomía, que bajo las pesadas vestiduras se advierte, ha llevado a considerarla como representación del genio de la colonia y no de la diosa Ceres.
Posteriormente se traslado al Foro de los Balbos y más tarde, para preservarla de las inclemencias del tiempo y por razones de seguridad, se traslado al Museo Provincial de Bellas Artes, siendo sustituida en su emplazamiento por una réplica que, aun hoy en día, se puede contemplar.

Palacio de las Veletas (Museo Provincial)
Esta edificación se alza sobre parte de lo que fue el desaparecido alcázar de la ciudad musulmana de Qazrix, del cual se ha conservado su magnífico aljibe. El primitivo palacio almohade extendía sus limites hasta el lugar que ocupa actual mente la iglesia parroquial de San Mateo. Tras la reconquista de la ciudad de Cáceres por Alfonso IX en 1229 el palacio pasó a ser propiedad de la Corona y se mantuvo en píe hasta el siglo XV, aunque no se posee información documental sobre su fisonomía. Sin embargo, sí se tiene conocimiento de su amplitud y de su destrucción, acaecida en 1466 por orden del Infante don Alfonso enfrentado a su hermano el Rey Enrique IV, quienes tenían entre la nobleza cacereña algunos de sus más importantes seguidores.
Tras los acontecimientos bélicos y pacificado el territorio, los Reyes Católicos otorgaron el solar a distintos nobles para que pudieran erigir sus casas sobre las ruinas. Al capitán Diego de Cáceres Ovando se le autorizó a construir la que ahora se conoce con el nombre de Torre de las Cigüeñas, y otro tanto se hizo a favor de Diego Gómez de Torres, que edificaría su casa sobre los restos del aljibe musulmán, con la condición de que dejara suministrar al pueblo con las aguas del mismo en caso de necesidad, según se anota en la Real Cédula otorgada por los monarcas en 1476.
Sin embargo, los restos de esta etapa son muy escasos, tan solo algunas partes de los muros, así como los blasones que se alzan en lo alto del muro septentrional, donde aparecen las armas de Diego Gómez de la Torre y de su esposa Isabel Alvarez de Ulloa.
De todo el conjunto lo más destacado es el citado aljibe construido por los almohades a finales del siglo XII o comienzos del XIII, constituido por cinco naves separadas por columnas monolíticas reaprovechadas, unidas entre si con arcos de herradura sobre los que se sustentan otras tantas bóvedas de cañón. Sobre él está el patio, con galerías de columnas en sus cuatro lados, datable ya de finales del siglo XVI y comienzos del XVII. No obstante, las reformas definitivas se harían durante el siglo XVIII por iniciativa de Jorge de Cáceres y Quiñones, señor de Espadero, fecha en la que además se colocarían los dos grandes escudos barrocos que ahora se ven en la fachada, en los que se resumen las armas que sucesivamente fueron acumulándose como antecedentes familiares de los titulares del inmueble, a partir de los primeros Torres y Ulloa que fundaron la casa a finales del siglo XV.
En este edificio y en el contiguo, conocido con el nombre de Casa de los Caballos, tiene su sede el Museo Provincial, el cual comprende las secciones de Arqueología y Etnología, así como la de Bellas Artes que hasta hace poco se exponía en la Casa del Mono; todo ello enriquecido por la colección de Arte Contemporáneo que había ido reuniendo la Diputación Provincial de Cáceres.
Del contenido del Museo Provincial cabe destacar, correspondientes a la etapa prehistórica, los útiles procedentes a la Cueva de Maltravieso, en la que se excavaron los substratos de la Edad del Bronce, periodo al que también corresponden algunos magníficos ejemplares de estelas funerarias e idolillos procedentes de distintos lugares de la provincia, así como las ricas piezas de oro que constituyen el "Tesoro de Serradilla" y los "Torques de Berzocana".
Del periodo romano es la monumental estatua de la diosa Ceres y una amplia colección de estelas funerarias, piezas cerámicas y monedas, incluyéndose los materiales procedentes de Cáparra y de diversas excavaciones acometidas en la provincia.
En la sección de Bellas Artes es relativamente abundante la pintura con obras de anónimos flamencos: 1. de Momper, Teniers, Vicente Carducho y Lucas Jordán, descollando el Jesús Salvador del taller del Greco. La escultura cuenta con valiosas piezas, entre las que se encuentran un alabastro que representa a la Virgen con el Niño, de escuela italiana, y una Santísima Trinidad del siglo XVI, realizada en mármol, junto a un Crucificado y Angel de la Guarda, en marfil filipino. Se exhibe igualmente una importante colección de orfebrería religiosa compuesta por cálices, cruces procesionales, sacras y demás piezas de destacado interés.
Asimismo, es significativa la muestra de trajes, utensilios, cerámica e instrumentos de uso popular que constituyen la sección Etnológica, a través de cuya contemplación puede apreciarse el modo de vivir y trabajar de las gentes de Extremadura en el pasado inmediato y, sobre todo, la profundisima evolución que han experimentado las costumbres de nuestra sociedad en los años recientes.
Actualmente, se está reacondicionando la Casa de los Caballos, contigua al Museo de las Veletas, donde próximamente serán expuestas algunas de estas piezas y la colección de arte contemporáneo, en la que se incluyen muestras de la pintura española más reciente.

Murallas
Erigida por los romanos y reconstruida bajo dominio musulmán en la etapa almohade, la muralla de Cáceres posibilitó la seguridad de los moradores de la ciudad al mismo tiempo que se articulaba en la red defensiva que permitía la defensa del territorio extendido entre los ríos Tajo y Guadiana, junto a otros enclaves estratégicos como Trujillo y Montánchez.
Aunque la ciudad romana de Cáceres, la Colonia Norba Caesarina, fue fundada entre los años 36 y 34 a. C., posiblemente sobre un antiguo castro indígena, su amurallamiento se hizo en época tardía, entre los siglos III y IV d. C. Sin embargo, de esta fábrica romana los restos son sumamente escasos, limitándose al trazado, cimientos y arranques de muros en algunos puntos, así como en la parte inferior de la puerta oriental, luego transformada y conocida con el nombre de Arco del Cristo.
Bajo dominación musulmana, la muralla se reconstruyó en su mayor parte, siendo visibles en la actualidad muchos de sus elementos y rasgos constructivos. Sus artífices fueron los almohades a finales del siglo XII y comienzos del XIII, realizándose la construcción con encofrados de madera en cajas superpuestas, utilizando tapial con mampostería menuda y cal de notable calidad muy abundante en los alrededores de Cáceres. Desde los lienzos del recinto avanzan torres prismáticas construidas con el mismo procedimiento y material, la mayoría de ellas albarranas, distanciadas del cuerpo principal y unidas a éste por un pasadizo, como puede verse en la torre de la Yerba o en la del Horno, entre otras. Muy interesantes son las de sección octogonal que se conservan en los ángulos del lado meridional, llamadas Desmochada y Redonda, esta última magníficamente conservada, con habitación en planta alta, terraza y almenas.
Reconquistada la ciudad por los cristianos en 1.229, se introdujeron algunas reformas y añadidos puntuales. La llamada torre de Bujaco, que primitivamente debía ser una torre albarrana musulmana, fue profundamente modificada y mejoradas sus defensas con las aspilleras y matacanes que se ven en lo alto, siendo bastante más tardío, del siglo XVI, el mirador y tribuna abierto en su mitad inferior. A finales del siglo XV se construía la torre de los Púlpitos, con las características torrecillas angulares y troneras del tiempo de los Reyes Católicos.
En el siglo XVIII las nuevas necesidades que planteaba el crecimiento urbanístico de la ciudad posibilitaron el derribo de algunos lienzos y el de la puerta de Mérida situada en el flanco meridional, mientras que se reformaba la llamada puerta Nueva, dando lugar al Arco de la Estrella, obra trazada por Manuel de Larra Churriguera en 1.726, con una solución en esviaje que posibilita la circulación del tráfico rodado. En el siglo XIX desapareció la puerta de Coria, situada al norte. En la actualidad la Consejería de Educación y Cultura lleva a cabo un estudio que pretende la protección integral.

Aljibe árabe
Situado en los sótanos de la casa de las veletas (hoy museo provincial). Se trata de una magnífica obra que sigue el modelo de las mezquitas, esto es: cuatro arcadas que sustentan cinco hermosas bóvedas de medio cañón peraltado de ascendencia siria.
Las citadas arcadas se apoyan en fustes, basas y capiteles romanos e incluso en alguna pilastra visigótica, todo ello materiales reaprovechados. Los arcos son de herradura. Su superficie de 13,4 por 9,9 metros.
Por encontrarse esta construcción en las substrucciones del edificio, solar que fue, como se ha repetido, del desaparecido alcázar almohade, se tuvo a este pueblo por su constructor, no faltando quien da como seguro el año de 1.151, considerándola obra contemporánea de Alha-el Gami.
Parece lógico afirmar que fue obra almorávide, pues el arte almorávide utilizó en estructuras parecidas a ésta el arco de herradura apuntado y, aunque no fueron extraños a la reutilización de columnas y pilastras de otros estilos, es lo cierto que en construcciones del tipo de la que nos ocupa utilizaron el pilar.
Muchas tesis se ha formulado sobre la utilidad de esta construcción, algunas muy aventuradas, considerándola mazmorra o baño. Sin embargo, todo parece indicar que su finalidad fue la de guardar agua y ello está totalmente de acuerdo con los treinta centímetros de espesor de la argamasa que impermeabiliza su suelo.
Hoy como ayer, sigue atesorando el agua de lluvia que en la actualidad recibe a través del patio que hace las veces de impluvium.
Palacio de las Veletas (Museo Provincial)

Del contenido del Museo Provincial cabe destacar, correspondientes a la etapa prehistórica, los útiles procedentes a la Cueva de Maltravieso, en la que se excavaron los substratos de la Edad del Bronce, periodo al que también corresponden algunos magníficos ejemplares de estelas funerarias e idolillos procedentes de distintos lugares de la provincia, así como las ricas piezas de oro que constituyen el "Tesoro de Serradilla" y los "Torques de Berzocana".
Del periodo romano es la monumental estatua de la diosa Ceres y una amplia colección de estelas funerarias, piezas cerámicas y monedas, incluyéndose los materiales procedentes de Cáparra y de diversas excavaciones acometidas en la provincia.
En la sección de Bellas Artes es relativamente abundante la pintura con obras de anónimos flamencos: 1. de Momper, Teniers, Vicente Carducho y Lucas Jordán, descollando el Jesús Salvador del taller del Greco. La escultura cuenta con valiosas piezas, entre las que se encuentran un alabastro que representa a la Virgen con el Niño, de escuela italiana, y una Santísima Trinidad del siglo XVI, realizada en mármol, junto a un Crucificado y Angel de la Guarda, en marfil filipino. Se exhibe igualmente una importante colección de orfebrería religiosa compuesta por cálices, cruces procesionales, sacras y demás piezas de destacado interés.
Asimismo, es significativa la muestra de trajes, utensilios, cerámica e instrumentos de uso popular que constituyen la sección Etnológica, a través de cuya contemplación puede apreciarse el modo de vivir y trabajar de las gentes de Extremadura en el pasado inmediato y, sobre todo, la profundisima evolución que han experimentado las costumbres de nuestra sociedad en los años recientes.
Actualmente, se está reacondicionando la Casa de los Caballos, contigua al Museo de las Veletas, donde próximamente serán expuestas algunas de estas piezas y la colección de arte contemporáneo, en la que se incluyen muestras de la pintura española más reciente.

No hay comentarios: